Acá encontraran varias notas Relacionadas a la FM Supernova, una Radio del Estado que valía la pena, alternativa "rockera" -surgida en medio de la monopólica Rock and Pop- que gracias a los intereses de siempre ya no existe mas.


Fotos sacadas por Oma en la puerta de Radio Nacional, el día del recital contra el cierre de la FM



http://www.terra.com.ar/canales/cgi-bin/imprimir.pl?noticia_id=39967&canal_id=5

El miércoles, desde las 14 Un recital contra el cierre de FM Supernova.
Buenos Aires, 19 de marzo de 2002 - 17:38 hs

Ante la decisión de las autoridades de reemplazar la programación de Supernova (FM 96.7) por una de música clásica, el personal artístico realizó una convocatoria. El miércoles, a partir de las 14, en la puerta de la emisora, actuarán Daniel Melero, Divididos y muchos otros.

El miércoles, a partir de las 14, se unirán músicos, personal artístico y oyentes de FM Supernova (96.7). El motivo es manifestarse contra el cierre de la radio. La intención de las nuevas autoridades es que a partir de abril se emita en esa frecuencia música clásica.

La cita es en las puertas de la radio, ubicada en Maipú 555. Allí irán tocando durante el transcurso de la tarde múltiples grupos y solistas. La idea es que cada uno haga algún tema en adhesión a la convocatoria.

Así actuarán músicos de Babasónicos, El otro yo, Kapanga, Sometidos por Morgan, Dancing Mood y Los Cafres y los solistas Daniel Melero, Palo Pandolfo, Toto (Adicta), Kevin Johansen y Sergio Pángaro.

La convocatoria, afirman los organizadores, es “a todos aquellos que quieren defender la continuidad de este espacio a participar de la radio abierta”. Incluso se reciben adhesiones a la dirección de correo fm9672002@yahoo.com.ar.

A través de una programación variada, la radio ganó un lugar distintivo. Primero en 1998 con Vox y luego como Supernova, donde en el 2000 y el 2001 llenó un casillero vacío con su perfil indie.

Acerca de la decisión de que el dial a partir del 1 de abril sea ocupado por música clásica, los organizadores de la protesta expusieron los motivos de su negativa.

Entre otros motivos argumentaron que “la decisión de poner radio clásica en el lugar tiene que ver con una presión de la Fundación Mozarteum presidida por Jeannette Arata de Erize en el cual colaboran personajes vinculados al desguace del país”.

Terra

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Estracto de la entrevista de Carlos Eduardo Noro a “El ruso”, Norberto Verea
http://www.revistalgn.com.ar/Entrevistas/index.htm

-¿Cómo fue tu experiencia en Supernova?

-Yo creo que lo que uno diga puede caer en el saco roto hasta la alternativa de la exposición, por eso vuelvo a lo mismo, si escuchaste “El Opio” (de los medios) habrás escuchado que yo pude hablar en total libertad. En este caso fue mas complicado porque cuando uno eligió el camino que eligió y te expones de vuelta y mas aún en una radio de la Secretaria de Cultura, todo el mundo busca que te vayas al otro límite, la idea es putearlo a De la Rúa porque sino no sos de verdad, te están condicionando.

-¿Cómo te parás frente a esto?

-Yo no tengo la necesidad de putearlo a De la Rúa. Puedo ser crítico desde el lado que sentí y lo dije y las personas que me acompañaron tuvieron la absoluta libertad para hacerlo.

En definitiva yo no tuve ningún problema en Supernova, al contrario, fue super libre.
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Mas "Ruso" Verea y FM Supernova
http://www.pagina12.com.ar/2000/00-07/00-07-26/pag26.htm


–¿Las radios deberían ayudar a que la gente piense?
–El rol de las radios está totalmente tergiversado. Y no hablo de Supernova, que es un milagro, un lugar donde cada uno puede decir lo que piensa y todos te respetan. Casi todas las otras radios son difusoras. Difunden lo que las compañías discográficas arreglan o pagan. Después está el que se convierte en una figurita y dice “yo soy más importante que la música”, entonces no importa lo que ponga al aire. Por eso mi programa en Supernova se llama “El opio de los medios”, por eso la idea de que se parezca a aquella mesa de café. Puede ser un programa más o menos inteligente, pero seguro que no es como “Verano del ‘98”, una horda de mogólicos en vacaciones.
–¿Cómo se siente hoy trabajando en la radio por la tarde?
–En un momento pensé ¿qué hago a las tres de la tarde?, ¿voy a apilar motoqueros contra el Obelisco? A la noche hay muchas personas que escuchan “El circo miserable” sólo porque es “el programa del Ruso”. Lo hago pensando que si un pibe que está esperando Slayer conoce a Roberto Arlt, ganamos todos. Si un pibe que está esperando a Megadeth conoce a Camilo José Cela, ganamos.
–¿Y qué puede aportar la radio en ese marco cultural?
–La radio es fantasía. Ahora me cruzo acá a Omar Cerasuolo y es el tipo que hacía “El tren fantasma”, en la FM de Rivadavia, no la basura que hicieron luego en la Rock & Pop. Ahora me digo: “mamita , ¡lo que era Cerasuolo!”. En este edificio de Maipú 555 estaba radio El Mundo: mi vieja venía a ver las orquestas, a Niní Marshall. Intento que la radio tenga esa fantasía. Y veo que hay respuesta. El otro día jodimos con una picada al aire, y un rato después apareció un chabón con una picada. El tipo nos escuchaba desde una quesería. Pretendo despertar a la gente.

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http://www.elacople.com/noticias.php?search=302


SOLIDARIDAD
Contra el cierre de la emisora
A partir del 1 de abril Supernova, la única obra positiva del desastre delarruista, dejaría de emitir y en su lugar funcionaría una radio de música clásica.
MIRA LAS FOTOS DEL RECITAL.

Para impedir el cierre de la emisora se hizo un recital en la puerta donde actuaron RICARDO MOLLO, CARAJO, UN KUARTITO, KARAMELO SANTO, LA ZURDA, MAD, KEVIN JOHANSEN, Chizzo de LA RENGA, SUPER RATONES, GRAND PRIX, DDT, LOS MORRIS (que facilitaron el sonido para todos los grupos), JAIME SIN TIERRA, MONDO HONGO junto a LOS PARRALEÑOS y TURF. No tocaron pero se adhirieron a la defensa de la emisora ATTAQUE 77, BERSUIT BERGARABAT, CATUPECU MACHU, EL OTRO YO, BABASÓNICOS, PEDRO AZNAR, LOS AUTÉNTICOS DE CADENTES, PALO PANDOLFO, FRANCISCO BOCHATÓN y LEO GARCÍA entre muchísimos otros.

Arte y rebelión

A 3 meses de la caída de De la Rúa y la represión asesina en plaza de Mayo el rock nacional parece haber recuperado la conciencia social y la rebeldía. “Arte y rebelión es lo único que nos queda” decía el Ruso Verea desde los micrófonos de la radio mucho antes del 20 de diciembre, pero sus palabras están más vigentes que nunca. Punks, stones, heavies, alternativos, alterlatinos y oyentes de todo tipo (alrededor de 4000 personas) hicieron causa común para evitar la desaparición de FM Supernova: fue un muy buen primer paso, pero es solo el comienzo. Pueden mandar mails a fm9672002@yahoo.com.ar o pasar por Florida y Lavalle para dejar su firma a favor de la continuidad de la programación de la FM 96.7 MHz.

Manifiesto de los trabajadores de Supernova

Decimos No, no y no.
Las flamantes autoridades de Radio Nacional que asumieron en carácter de interinato, dispusieron que la frecuencia 96.7 ocupada por la FM Supernova desaparezca y que, desde abril, ocupe su lugar una frecuencia de música clásica. No hay que decir lo bueno que es para la humanidad que la música denominada culta suene, en una o en muchas radios, y que los autores clásicos interpretados por viejos o nuevos músicos encuentren su difusión. Este punto merece ser subrayado, destacado y no olvidado por quienes firmamos este manifiesto que queremos preservar un espacio ya existente de otro orden y con otros objetivos.

Por qué la preservación de Supernova Porque en ella circulan voces que tienen pocas posibilidades de ser absorbidas por el sistema privado de medios y, que aunque fueran absorbidas, no tendrían la posibilidad de desarrollar su trabajo fuera de la lógica de la obtención de rentabilidad para las empresas. El medio público permite olvidarse de ello y, entonces, habilita para desarrollar una experiencia más libre, sin la presión del color del dinero.

Porque la comunidad se ve favorecida al contar entre sus opciones comunicacionales con una radio donde el ejercicio libre habilita a suponer que la comunicación no es un don que se le otorga a quienes solamente cuentan con el favoritismo de los propietarios de medios por su funcionalidad para la recaudación.

Porque esta radio mantiene desde hace cuatro años, desde que se llamaba Vox, la buena costumbre de darle lugar a todas las expresiones artísticas existentes en Buenos Aires y alrededores, sin jerarquizarlas en función de su pauta publicitaria.

Porque cientos de grupos musicales de rock y pop obtuvieron su primera y única oportunidad de sonar en una radio de potencia razonable. Estos grupos pierden, al perderse Supernova, toda forma de difusión que no sea el compact mano a mano.

Porque en la radio se escuchan voces de escritores e intelectuales y no hay país viable sin actividad industrial, sin actividad rural y sin dos ideas juntas.

Esta radio con todo lo de bueno, discreto u olvidable que tenga en su programación está al aire y cuenta con una muy considerable porción de oyentes. Estos son básicamente jóvenes, de los empobrecidos y de los que todavía flotan y es criminal que un medio de control estatal se los pierda en nombre de nada. Las propias actividades institucionales de la radio, el auditorio, sus actividades solidarias, se potencian con su permanencia al aire y permite cubrir más ampliamente sus objetivos.

¿De qué hablamos cuando hablamos de medios públicos? Revisando la historia de los medios públicos en Argentina cuesta encontrar, al menos desde 1983 para aquí, un patrón ideológico que justifique que una parte, por cierto poco considerable, del presupuesto público se destine a su funcionamiento. Lo que se ha visto más bien, es el desarrollo de variables como la arbitrariedad, el amiguismo y, en muchos casos, la venalidad. Desde diciembre, nos encontramos con un elemento nuevo, la extraordinaria provisoriedad de los poderes constituidos. Y esto, que parece conmocionante y desgastante, estamos seguros que también puede ser la grieta por la que se filtren buenas intenciones en forma de buenas realizaciones. En eso estábamos quienes, en este increíble e inolvidable verano porteño, nos hicimos cargo de distintos segmentos horarios de la emisora.

Tras la asunción de Eduardo Duhalde nos encontramos con que el gobierno dispuso, luego de dos meses, autoridades para los medios públicos que significativamente fueron designados por un decreto que los denomina "provisorios". Una pregunta subyace: ¿puede una autoridad provisoria dictar medidas que no lo son? Y otra pregunta: ¿puede hoy cualquier autoridad disponer a su antojo de los bienes y servicios de una institución pública sin dar cabida a la opinión de quienes serán implicados por sus decisiones? Creemos que no, no y no.

Con todo, la medida se dispuso sin ser acompañada de una fundamentación, lo que deja abierta la posibilidad a que el sinnúmero de rumores que acompaña la medida cobre verosimilitud. Que la decisión de poner radio clásica en el lugar tiene que ver con una presión de la Fundación Mozarteum presidida por Jeanette Arata de Erize en la cual colaboran distintos personajes vinculados al desguace del país o que, básicamente, de lo que se trata es de acallar un espacio donde se expresan opiniones que no necesariamente van en la línea del pensamiento gubernamental, si es que hay uno, claro, o que, extraoficialmente, Radio Nacional en su conjunto está en venta por lo que hay que empezar por achicar el número de personas que circulan por sus pasillos. Nada entonces como un viejo concierto de Bela Bartok interpretado por la orquesta de Arthur Rubinstein. Todos muertos y enterrados, bien lejos de aquí.

Aun si estos rumores fueran descabellados y la decisión fuera atribuible a una arbitrariedad administrativa, la medida anunciada durante una asamblea de personal mal comunicada y donde no se dieron a conocer fundamentos es un buen ejemplo de cómo funciona la toma de decisiones en las reparticiones públicas en la Argentina. Pasado un tiempo pocos saben por qué se decidió tal cosa o se firmó tal otra. Los actos de gobierno por pequeños que sean (este lo es, no hay que perder dimensión) hay que rastrearlos, entonces, entre una bruma de prejuicios, equívocos y malos entendidos.

Supernova, o este espacio que se encuentra en el 96.7 del dial de las FM y cuyo nombre es lo de menos, no puede ni debe ser y digamos esto en presente y en pasado, el capricho de ningún mandamás. Esta radio no pudo ser ni deberá serlo, más allá de las pretensiones de distintos directores, la radio de Fernando de la Rúa, ni la de Adolfo Rodríguez Saá ni la de Eduardo Alberto Duhalde. No, gente, no y no.

¿Qué podría ser Supernova? Creemos que la radio debería más firmemente poder cubrir en su programación, tres frentes: el de la discusión y circulación de ideas; el de conectar con el mundo de los trabajadores y de los que quieren trabajar; y el de la circulación artística, dándole lugar a nuevas bandas musicales o viejas pero raleadas del sistema concentrado de distribución. Y, luego, promover la actividad cultural.

Que explore una nueva lingüística y que, en ese sentido, la radio no renuncie a ser vanguardia. No todo debe ser dicho, no todo debe sonar como en las radios comerciales para ser calificado de profesional. También debe alentar el cuidado de las minorías, no siendo discriminador; cuidar el idioma, usándolo con propiedad; cuidar a los oyentes no menoscabándolo con malas palabras ni carraspeos, no importa cuán jóvenes estos sean.

Sobre los medios de protesta. Que toda acción supone una reacción es una regla de la física no siempre reconocible en los hechos públicos. Pero, desde diciembre, la Argentina cuenta con un límite para el avasallamiento, el nervio popular. No me toques los ahorros, no me toques el salario, no me toques la posibilidad de una vida digna. Los firmantes de este manifiesto, trabajadores de Supernova, oyentes, artistas, exigimos que no nos toquen las ganas, que no nos toquen la posibilidad de probar si se puede hacer distinto o de mostrar, al menos, lo que sabemos hacer con más o menos talento. En fin, que no nos toquen o que no nos toquen más. Este manifiesto, esta botella al mar de la opinión pública, esta carta, forma escrita de la utopía porque supone la existencia de una forma futura de diálogo, es nuestra primera jugada. Pero esto no alcanza en un país que ha dado pruebas contundentes del desprecio por los modos amables y por la palabra.

Fotos: Cecilia Alvarez
Julián Elencwajg
Julian@elacople.com Redacción de El Acople.


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http://www.rt-a.com/69/12-69.htm#2

Desde el 1° de abril, la música clásica separó al rock en el 96.7. Fue el fin de la FM Supernova, la emisora creada por Darío Lopérfido que congregó al público joven en una frecuencia de Nacional.
Diez días antes del cierre, más de mil personas protestaron con un recital que cortó la calle Maipú al 500 y bajo el lema “No, no y no”, los casi cien trabajadores aseguraban a la prensa que era injusto terminar con una radio donde “cientos de grupos obtuvieron por primera vez la posibilidad de tocar y donde escritores e intelectuales elevaron la calidad de la programación”.
Sin embargo, la decisión ya estaba tomada y pese a la gran convocatoria, Mario Giorgi no paró en su idea de “recuperar un histórico canal de frecuencia modulada de música clásica”.
Según contó el funcionario, recibió a la gente de Supernova y les ofreció seguir en la nueva radio Faro, la 87.9 que se destinará a las prácticas de estudiantes de comunicación. “Pero no quisieron y el lema “No, no y no” fue poco constructivo para la negociación”, sostuvo.
Por otro lado, aclaró que sólo 5 personas tenían relación contractual con Nacional y no 100 como se dijo en un principio. Al parecer, estos últimos tenían convenios que había firmado la gestión anterior pero que no eran vinculantes ni de relación de dependencia.
“Cuando asumí me encontré con que Supernova estaba prácticamente en un estado de extinción porque al caer el gobierno de De la Rúa, la programación que generó Lopérfido se había terminado. El proceso de transición se cubrió con una programación veraniega hasta que llegamos nosotros y cerramos”, evaluó Giorgi.
Ahora, el funcionario justifica su postura en el hecho que la radio “nunca tuvo una actitud muy solidaria respecto de sus hermanas , ya que tenía aportes externos de la secretaría de Cultura con los que se pagaron los contratos artísticos”.
Para él, “mientras eso sucedía había otra realidad en el resto de las radios que generó desazón en mucha gente del interior al ver que en Buenos Aires había dinero para una y no para ellos”.
Por estos días, Giorgi prepara su discurso para exponer ante la Comisión de Libertad de expresión de Diputados, donde se encargará de sortear la preocupación legislativa sobre el tema.
“Me extraña que muchos diputados se molesten por el caso Supernova cuando en realidad Radio Nacional tiene 80 emisoras en todo el país y muchas de ellas con graves problemas. Lo importante es procurar proyectos para generar un sistema de medios más serio”, sentenció

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UNA FM DE MUSICA CLASICA REEMPLAZA A UNA DE ROCK
El final de FM Supernova 96.7

Pagina 12 - Espectáculos del Miércoles/20-Mar-2002
http://www.pagina12.com.ar/diario/espectaculos/6-3046-2002-03-20.html

El grupo Babasónicos participará hoy de una protesta callejera contra el cierre de la FM Supernova, por una decisión de las autoridades de Radio Nacional, que pondrán en la frecuencia 96.7, a partir del 1º de abril, una FM dedicada a la música clásica. La protesta, organizada por un grupo de periodistas que tienen actualmente programas en coproducción en Supernova, se desarrollará a partir de las 14 en la puerta de Nacional, Maipú 555, bajo la consigna de “No, no y no” a la desaparición de la FM que comenzó a emitir el l0 de abril de 2000. En rigor, la experiencia de Supernova fue una continuación de la FM Vox, que funcionaba en esa sintonía desde 1988, cuando Nacional era conducida por Patricia Barral, sucesora de Julio Maharbiz.
El nuevo director de Nacional, Mario Giorgi, aseguró ayer que la decisión política de poner en el 96.7 una emisora clásica es “irreversible”, pero dijo que a todos los programas que subsistían en la grilla de Supernova –cuyas principales figuras terminaron sus contratos el 31 de diciembre– se les ofrecieron convenios de coproducción en una radio aún sin nombre que irá en el 87.9 del dial. En esa frecuencia venía funcionando, con problemas técnicos, Radio Clásica, hasta que el Estado rescindió el contrato con una empresa que explotaba la frecuencia, por falta de pago del canon durante un semestre. Para los periodistas que organizaron la protesta, hay una mezcla de insensibilidad y menosprecio del espacio en la decisión de las autoridades, además de una especie de venganza generacional, por haber sido Supernova, como antes lo fue Vox, un espacio de difusión del rock y las nuevas tendencias.
“Para nosotros, esto es una recuperación histórica de un canal de música clásica para Nacional”, dijo ayer Giorgi a Página/12. “La decisión es inamovible y no producirá despidos, por cuanto el personal con relación de dependencia será reubicado. En cuanto a los que tienen convenios de coproducción, en todos los casos tienen contratos que terminan el 31 de marzo: es nuestro derecho no renovarlos, así como el de ellos manifestar su desacuerdo. En cuanto a la radio en el 87.9 será de tenor experimental. Tenemos un plan para que allí puedan realizar programas alumnos del Iser, el Cosal, la escuela de Eduardo Aliverti, la UBA, los estudiantes de facultades de periodismo del Conurbano, etc. Hablo de programas en vivo y programas grabados, de ofrecerle a gente joven, y al público joven, una nueva experiencia.”

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